
El austriaco, Felix Baumgartner, se prepara para establecer el récord mundial de caída libre.
Hace unos días se lanzó desde una cápsula a 22 kilómetros sobre el nivel del mar en Nuevo México con la finalidad de probar el equipamiento. Ocho minutos y ocho segundos más tarde caía en el planeta Tierra gracias a la fuerza de gravedad.
El aventurero pretende lanzarse a 36,5 kilómetros de altura con su sofisticado equipamiento. Aduce que en su último salto tuvo problemas: “Casi no podía mover las manos. Vamos a tener que trabajar en eso”. Su equipo calcula que alcanzó 586 kilómetros por hora en su caída y estuvo en caída libre durante tres minutos y 43 segundos antes de abrir su paracaídas.
Baumgartner asegura, “quería abrir el paracaídas después de un rato cayendo, pero me di cuenta de que todavía estaba a una altura de más de 15.000 metros”.
Famoso por haber saltado desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, usa solo un traje especial para poder sobrevivir la falta de oxígeno y el frío extremo de la estratosfera.
Si Felix Baumgartner lo logra sobrepasará la marca establecida por el coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Joe Kittinger en 1960. Y es válido decir que ya entró en un club bien selecto integrado por Kittinger y el ruso Eugene Andreev, los dos únicos seres humanos que han saltado desde más alto.
